¿Qué pinta la anarquía en el baloncesto 3x3?

[22.09.2026] #3x3 / Jordi Bargalló

Este baloncesto anárquico apenas esbozado toma, sin pretenderlo, algunos de los principios más básicos del anarquismo: asociación voluntaria, auto organización y apoyo mutuo, que en definitiva no son más que formas de comportamiento que han formado parte de la humanidad desde su inicio, aunque pocos identifican con su nombre.

La sencillez del equipo de 3x3 es propensa a la aplicación de ideas  basadas en principios anarquistas. Se trata de un grupo compuesto por amigos, compañeros de equipo o compañeros de trabajo (según nos explica la Fiba) En su inicio un equipo suele estar formado por cuatro o cinco jugadores (aunque en las competiciones solo pueden participar cuatro). A ellos se les puede añadir algún jugador más o un entrenador u otra persona con alguna tarea muy específica. También un elemento del equipo puede dejar de serlo en cualquier momento y por cualquier razón si así lo desea. Se cumple pues la primera característica que hemos expuesto, la asociación voluntaria. Al tratarse de un grupo con intereses comunes, pero muy reducido (nada que ver con un club con muchos equipos y jugadores) facilita enormemente la toma de decisiones por consenso, algo también indispensable en las organizaciones de tipo anarquista y en donde residen las auténticas prácticas democráticas, que “solo suelen desarrollarse allí donde la vida humana se escapa de las estructuras sistemáticas de coerción⁠1”

Si el entrenador entrena y los jugadores juegan y se auto dirigen, ambas figuras (como también las otras que se puedan ir incorporando al grupo) deberían estar y mantenerse siempre en un mismo plano.  Cualquier propuesta ha de basarse y desarrollarse en el consenso, no en la opinión de la mayoría o de un supuesto jefe o director de operaciones.

Al tomar decisiones por consenso, lo que excluye definitivamente cualquier tipo de votación, “…no se trata tanto en estar de acuerdo como de asegurarse de que nadie se marche sintiendo que se ha ignorado su opinión y, por tanto, que incluso quienes piensan que el grupo ha tomado una mala decisión están dispuestos a mostrar un consentimiento pasivo”. Es clave que “no exista ningún tipo de aparato coercitivo capaz de hacer cumplir estas decisiones”… “…de lo que se trata aquí es de trabajar en procesos de acuerdo mutuo y síntesis para alcanzar convenios que a nadie le resulten tan violentamente inaceptables como para no poder, al menos, mostrar conformidad”. En aquellos grupos “que practican la comunicación cara a cara, resulta más sencillo averiguar qué desean sus miembros, que encontrar la forma de que cambien de opinión…” La toma de decisiones por consenso “es característica de las sociedad que no disponen de mecanismos para obligar a las minorías a aceptar las decisiones de la mayoría”.

Por otro lado, establecer las cosas por consenso nos va a ayudar a crear y mantener el compromiso del grupo, no en vano sus componentes se van a sentir mucho más implicados en cualquier proyecto del equipo si todos toman parte activa en todas las decisiones.